viernes, 23 de mayo de 2008

Coca Cola como afecta a la salud

A nivel internacional, la Organización Mundial de la Salud intentó poner de manifiesto los peligros que suponen para el ser humano la ingesta constante en su dieta de este producto pero las grandes multinacionales del azúcar entre ellas Coca Cola y Pepsi amenazaron con presionar al gobierno central para que este dejase de enviar ayudas a este organismo internacional. Este informe pone de manifiesto la relación entre la obesidad y las campañas publicitarias a las que nos encontramos sometidos en nuestra sociedad. Plantea en último término la obesidad como un problema global de los países desarrollados que conlleva diversos trastornos como la depresión y diferentes problemas físicos.




Coca Cola precursora de los productos Light utiliza como sustitutivo del azucar un producto llamado aspartamo. El aspartamo, conocido también como el E-951, fue descubierto de forma casual en 1985 cuando unos bioquímicos de la empresa D.G. Searle & Co. buscaban un remedio contra la úlcera. Desde entonces ha estado siempre en el centro de la controversia científica y médica, aunque esto no haya llegado demasiado a la opinión público, como suele ocurrir con las cosas más importantes que suceden a nuestro alrededor.


Según el Centro de Información sobre el Aspartamo lo consumen a diario 200 millones de personas, cerca de 8000 toneladas al año, está presente en más de 8000 productos, yogures, mermeladas, chicles, caramelos, chocolates, bebidas carbónicas, jarabes etc etc. Básicamente, todo aquello anunciado etiquetado como “Sugar Free”, “Sin azúcar”, “Light”, además de otros muchos productos y fármacos como sustituto del azúcar (hay que leer las etiquetas de todos los productos que consumimos para asegurarnos, especialmente si su consumo va dirigido a niños).
En un estudio, publicado hace 2 años en el European Journal of Oncology, realizado a 1800 ratas, el equipo de Soffritti concluyó que: “se ha demostrado experimentalmente y de forma concluyente que el aspartamo causa un aumento estadístico de los linfomas y leucemias en ratas hembras a niveles muy cercanas a los niveles a los que se exponen los seres humanos. Este aumento podría estar relacionado con el metanol, metabolito del aspartamo que se metaboliza en formaldehído y posteriormente en ácido fórmico en seres humanos y ratas:” (recordemos que la razón por la que se emplean ratas de laboratorio para los estudios químicos y médicos es porque su metabolismo es francamente similar al nuestro).




La Coca-Cola por sí sola no produce diabetes. Sin embargo, su contenido en azúcares es muy alto y normalmente se toma por lo menos una lata completa de esta bebida (más de 35g de azúcar por lata de 333 mL) lo que equivale a 17 cucharaditas de azúcar.
La coca Cola contiene Acido Fosfórico, que provoca en el cuerpo la desmineralización ósea, sin dejar de mencionar la cafeína, que en dosis elevadas produce insomnio, dolores de cabeza o incluso taquicardias.La Coca Cola al ser una bebida carbonatada produce síndromes de adicción. 4 de cada 10 personas que toman regularmente este producto, desarrollan una dependencia psicológica.



El exceso de del aditivo E- 150 , que da el color negro a la Coca Cola, hace deficitaria la Vitamina “B6” necesaria para que el cuerpo asimile las proteínas.
Como hemos comentado en párrafos anteriores los productos de Coca Cola la gran cantidad de azúcar, produce en los dientes una destrucción del esmalte y caries, que sobre todo afectan a la población infantil, que es a su vez, a la que va dirigida la publicidad en la mayoría de los casos.
Artículo relacionado:
MCDONALDS, COCA-COLA Y LA OBESIDAD INFANTIL
PILAR GALINDO
ECOPORTAL.NET
16-02-2006 CON MCDONALDS Y COCA-COLA CRECE LA OBESIDAD INFANTIL
Una lata de Coca-Cola u otros refrescos, como las bebidas para deportistas, contiene 35 gr de azucar, supera por si sola la dosis mínima y no aporta ningun tipo de nutrientes. Estas calorías vacías de elementos nutritivos y cargadas de azucar refinado que ingerimos con los alimentos industriales son la causa principal de la obesidad, que crece como una epidemia, en las sociedades modernas. La obesidad ha alcanzado las dimensiones de una epidemia mundial. Mil setecientos millones de personas presentan alto riesgo de desarrollar enfermedades como diabetes y cardiopatías, relacionadas con el exceso de peso [1].
En la Uni�n Europea, durante la decada de los noventa, 279.000 muertes de mayores de 25 años (el 7,7% del total) son atribuibles al exceso de peso. En España, el 14,5% de la poblaci�n adulta es obesa y el 38,5% tiene sobrepeso [2].
Entre la poblaci�n infantil y juvenil (de 2 a 24 años) los porcentajes son, respectivamente, del 13,9% y del 26,3%. La tasa de obesidad de l@s niñ@s entre 6 y 12 años (16,1%) es de las m�s elevadas de Europa, se ha triplicado en sólo 10 años y supera la obesidad en adultos.
Según la Federación Internacional de Diabetes y la Organizacón Mundial de la Salud (OMS), el sobrepeso y la obesidad que padecen los menores están cada vez más vinculados a la diabetes tipo 2, hasta hace poco considerada diabetes de adulto porque requiere, para su aparición, de un exceso de peso prolongado. El crecimiento de la obesidad y de sus enfermedades derivadas tiene que ver con el sedentarismo pero, sobre todo, con los malos hábitos alimentarios. Estos hábitos producen obesidad no sólo por sobrealimentación, sino también por exceso de carnes, grasas, sal y az�car, en detrimento de pan, pescado, legumbres, frutas y vegetales. Los alimentos frescos y cocinados en casa se sustituyen, cada vez más, por alimentos industriales, precocinados, con conservantes y aditivos. Saltarse el desayuno, no tomar frutas y verduras a diario, beber refrescos en lugar de agua y comer chucherías y comida basura [3], perjudica la salud y aumenta la obesidad. La OMS recomienda que, en una dieta de 2000 calorías (para un adulto), la proporción de azúcar no debe superar los 30-50 gramos diarios. Sin embargo, no dice a la población que una lata de Coca-Cola u otros refrescos, como las bebidas para deportistas, contiene 35 gr de azúcar, supera por si sola la dosis m�nima y no aporta ning�n tipo de nutrientes. Estas calorías vacías de elementos nutritivos y cargadas de azúcar refinado que ingerimos con los alimentos industriales son la causa principal de la obesidad, que crece como una epidemia, en las sociedades modernas. La Academia Americana de Pediatría ha alertado del riesgo del consumo de bebidas azucaradas. El organismo metaboliza hasta 100 gr de azúcar en el h�gado y 200 gr en los músculos. El resto se transforma en grasa. Un estudio de la dieta de la población escolar en EEUU demostró que una lata diaria de bebida azucarada incrementaba el riesgo de obesidad infantil en un 60%. El aumento de células grasas es difícil de combatir a esa edad porque la restricción calórica necesaria para eliminar tales celulas, podría afectar a su desarrollo. El 30% de los niños y niñas obesos acaban siendo adultos obesos. Niños, adolescentes y jóvenes son el objetivo primordial de las presiones publicitarias [4]de las multinacionales de comida basura. Esta presión degrada sus hábitos alimentarios en una etapa de aprendizaje para toda la vida. McDonalds y Coca-cola llevan más de 50 años atacando la cultura y la soberan�a alimentaria de los pueblos para imponer su comida y su bebida basura.
Hasta ahora nadie ha obligado a estas empresas a informar de los peligros que sus productos suponen para la salud. Por el contrario, con el número de establecimientos y las ventas de estas multinacionales crecen tambi�n la obesidad y la diabetes de nuestros niños y niñas, así como las enfermedades cardiovasculares en las etapas posteriores de su vida.
En 2005 el gobierno presenta la Estrategia NAOS [5] como desarrollo de las recomendaciones de la OMS [6] para combatir esta epidemia, que señalaban la importancia de prevenir los hábitos alimentarios perjudiciales en las edades más tempranas, empleando para ello, las medidas que cada país considerase m�s apropiadas.
Pero esta política no se da por enterada de la relación, suficientemente demostrada, entre la obesidad y el consumo de los productos de estas multinacionales. Por el contrario, niega expresamente dicha responsabilidad: es importante resaltar que el sedentarismo y el d�ficit de gasto energético, provocados por las nuevas pautas y hábitos de conducta de nuestra sociedad moderna, juegan un papel principal en el aumento de la obesidad y el sobrepeso y no cabe responsabilizar de este problema a la industria española de alimentación y bebidas, ni a productos alimenticios concretos o a su publicidad.
El Gobierno emplea la Estrategia NAOS para proteger los intereses de las empresas responsables del crecimiento de la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares. No evalúa los daños que la expansión de la comida y la bebida basura produce entre la poblaci�n, en particular en ni�@s y adolescentes. No alerta sobre los riesgos de la continuidad de este modelo de consumo. No promueve la sensibilización sobre la necesidad de no consumir estos productos. No prohibe su venta en las escuelas, tal como han solicitado la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad y la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición. No toma ninguna de estas medidas, dirigidas al centro del problema, porque eso le enfrentaría con las multinacionales.
La Estrategia NAOS es un simulacro de políticas en defensa de la seguridad alimentaria para que todo siga igual. Propicia "Códigos voluntarios de Buena Conducta" para las empresas alimentarias que sólo sirven para limar los aspectos más agresivos de la publicidad dirigida a los menores de 12 años.
También establece Convenios con las multinacionales de la alimentación basura para que laven su imagen, mostrándoles como benefactores de los más desfavorecidos y a través de campañas que incentivan el deporte. En estas campañas las multinacionales nos recuerdan, cínicamente, los beneficios de una dieta sana, al mismo tiempo que nos ocultan los daños que sus productos ocasionan a nuestra salud.
Notas:
[1] Fuente: Internacional Obesity Task Force: Fuerza de Choque Internacional contra la Obesidad
[2] Se considera obesidad, para una persona adulta, cuando el índice de masa corporal (IMC) es igual o superior a 30. El IMC es el cociente entre el peso (en kg) y el cuadrado de la estatura (en metros). Se considera sobrepeso, para una persona adulta, cuando el IMC es igual o superior a 25.
Fuente: Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad.
[3] Comida basura es el conjunto de alimentos de alto contenido en azúcar y grasas y de bajo coste económico que se venden en establecimientos de comida rápida.
[4] Tanto los adolescentes y jóvenes, como los sectores sociales de bajo poder adquisitivo son más vulnerables a la asociación entre la presión publicitaria y el bajo precio de la comida basura [5] NAOS: Nutrici�n, Actividad Física y Prevención de la Obesidad
[6] Ver OMS. "Informe sobre Salud en el mundo 2002: Reducir los riesgos y promover una vida sana".
Pilar Galindo, Grupo Autogestionado de Konsumo (GAK) de CAES

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente blogger. Este producto es la principal bebida chatarra del mundo. Muy poca gente conoce las políticas de esta empresa para mantenerse en el mercado. Van ustedes por el buen camino. Hay que enfrentar la comida y bebida chatarra con un GRAN BOICOT.
Y como la tarea es colosal, también se puede empezar con lo que yo llamo la "bebida chatarra". Hay que traducir este sitio a todos los idiomas posibles. Conseguir sitios "espejos" sobre esa temática. Saludos

Anónimo dijo...

MUY IMPORTANTE!! EXCELENTE TRABAJO. ( DESDE CALI.COLOMBIA)